“Es muy difícil hacer proyecciones sobre algo que desconocemos”

por ONU México | 10 julio 2020 a las 08:00

Entrevista a Cristian Morales y Jean-Marc Gabastou, respectivamente Representante de la OPS/OMS en México y Asesor Internacional en Emergencias en Salud de la OPS, publicada el 10 de julio por el Centro de Información de las Naciones Unidas en México (CINU México).

(La transcripción de la entrevista que sigue a continuación puede no ser precisa, por favor refiérase a la grabación.)

CINU: ¿Cuál es la situación general de la pandemia de COVID-19 en el mundo, la región y en México?

Sr. Cristian Morales: Justamente el epicentro mundial de la epidemia, de la pandemia de COVID-19, se encuentra en la región de las Américas. Y tenemos una situación extremadamente compleja porque siguen aumentando los casos de personas con COVID-19 y los fallecimientos.

Hay 11 millones 500 mil personas confirmadas con COVID-19 a través del mundo y un poco más de 500 mil fallecimientos. De esos, justamente la mitad, 6 millones de personas, se encuentran en la región de las Américas y también, lamentablemente, la mitad de los fallecimientos, 270 mil fallecimientos al día de ayer.

Son los Estados Unidos de Norteamérica, Brasil, Perú, Chile y en quinta posición México los países que aportan con más casos y con más fallecimientos a esta situación. Los siguen Colombia, Canadá, Argentina, Ecuador, Bolivia, Panamá, República Dominicana y, en general, todos los países tanto de la región centroamericana, del Caribe, como del Sur y Norteamérica, estamos siendo afectados fuertemente por la COVID-19.

Eso también aplica para el caso de México, ya que nos confrontamos también con la realidad socioeconómica que está marcada por dos grandes factores: el primero, desde siempre estructural, que son las grandes inequidades sociales que existen en este continente, y también se aplican a México, y por supuesto también el impacto que esta epidemia está teniendo más allá del sector salud, en la economía, en el sector social.

Sabemos que la recesión que vamos a enfrentar, que estamos enfrentando ya, en la cual están inmersos todos los países de la región, es una recesión única en términos históricos, la más fuerte, la más grande que se está llevando toda una decena de años de avances.

No sólo en el crecimiento económico, sino que también en la lucha contra la pobreza, la CEPAL nos habla de una reducción de 5,3% del Producto Interno Bruto para la región de las Américas y para México un poco más de 6% con un impacto inmediato en el aumento del porcentaje de población bajo la línea de pobreza, que pasa de 41,9% en 2019 a un porcentaje que alcanzaría 47,8% en 2020. La línea de pobreza extrema, que es aún más preocupante, pasa en la región de 11% a 13,5% de 2019 a 2020 y, en el caso de México, pasa de 11,1 a 15,9% de personas bajo la línea de extrema pobreza.

Esto es realmente una situación extremadamente compleja que hace aún más difícil la adherencia de la población a las medidas de salud públicas que son necesarias para contener esta situación epidémica que estamos observando.

CINU: Con base en los modelos de proyección OPS, el pico de la pandemia podría alcanzarse en agosto. ¿Podría explicarnos cómo se hacen estas proyecciones y por qué el pico está todavía tan lejano y qué medidas debemos tomar hasta entonces?

Dr. Jean-Marc Gabastou: Estos modelos se basan en modelos predictivos, y ellos mismos se basan en modelos matemáticos de cálculo sobre algunas variables que permiten orientar la toma de decisiones en términos de preparativos o respuesta a una situación como la que estamos viviendo actualmente.

Por lo tanto, no tienen la precisión que se requiere para determinar o dar un dato que permita definitivamente tomar decisiones, sino orientarlas, y estos modelos también permiten reajustar las medidas conforme vamos avanzando, lo que hemos observado a escala mundial, a escala regional, en este mismo país.

Este modelo se basa esencialmente en un indicador que es el índice efectivo de reproductibilidad de la enfermedad (RO). En otras palabras, ¿una persona a cuántas otras puede estar contagiando? Lo que nos da un resultado histórico con base a la historia corta de esta enfermedad, de un índice de reproducción R0 de 3.7.

Sobre la base del R0 se calcula el índice de reproducción efectivo Rt y se monitorea cómo va comportándose la epidemia localmente, esperando que al momento que estemos con una Rt inferior a 1 ya tengamos una reorientación hacia el control y la bajada de la curva, lo que no ha sucedido todavía en el país.

Cuando hablamos de modelos predictivos y de orientación para toma de decisión, es importante recalcar que este proceso se inició en el país durante la fase de preparación antes que se importara el virus, al momento de planificar la intervención y el proceso de reconversión y ampliación de los establecimientos de salud, sobre la base de ataque 0.5, 0.7 y 1%, lo que nos da las proyecciones de números de camas, de ventiladores necesarios, de personal de salud capacitado, de su distribución y eso desglosado al nivel de las entidades federativas.

Es muy importante cuando una institución habla de México, como Health Metrics en este caso de la Universidad de Washington que nos está apoyando a nivel regional, debemos tener la precaución de ver a nivel de cada entidad federativa, dada la diversidad y la magnitud del país. Por lo tanto, con mucha precaución se toma la información, que de hecho aplica también a Centroamérica, esta fecha tentativa de agosto corresponde a la evolución actual, pero hay muchos parámetros, muchas variables que podrían entrar entre el mes de julio e inicios de agosto e interferir sobre la evolución de la pandemia localmente.

Por lo tanto, lo tenemos que tomar con mucha precaución y, al contrario, incitar a los países a que aumenten, refuercen, entre otras, las medidas de mitigación, de sana distancia y las intervenciones de salud pública para evitar la propagación del virus en el país porque cada una de estas intervenciones contraria obviamente desplaza la fecha tentativa que se estaría visualizando a través de uno de los modelos (hay muchos) en la región.

Incluso en nuestra Oficina central tenemos un equipo que se dedica exclusivamente a eso.

 Y voy a dar unos ejemplos. ¿Cuáles son las limitaciones de la técnica de la movilización? Primero, se tiene que basar en la historia de la enfermedad para que podamos comparar y hacer estas proyecciones. Primer ejemplo: influenza. Sabemos que anualmente tenemos picos en la temporada de invierno, sabemos que aquí va a empezar a partir de septiembre, octubre, noviembre e ir creciendo hasta el mes de abril.

De allí las campañas de vacunación que se programan alrededor de octubre o noviembre, pero si detectamos a través de nuestra red de vigilancia centinela un aumento de casos, inmediatamente se desplaza la campaña de vacunación. También el modelo centinela permite determinar, detectar tempranamente una eventual mutación del virus y por lo tanto las proyecciones son muy diferentes porque la población es susceptible, todavía no hay vacuna y ahí los modelos de proyecciones nos hacen obviamente otros esquemas.

Estos esquemas tienen umbrales de incertidumbre dado la limitación de la metodología y, se entiende, no tiene como objeto dar una expresión precisa, sino diferentes escenarios en función:

  1. de las características de la enfermedad o del virus, y
  2.  de la respuesta en términos de mitigación o tratamiento, de un lado, o vacuna, que es el caso con influenza. Lamentablemente, para COVID-19 no tenemos historia, entonces es muy difícil hacer proyecciones sobre algo que desconocemos, sino lo que ha sucedido en los países, en China primero, pero no es reproducible con lo que está pasando en Europa, y actualmente en las Américas, y en Latinoamérica en particular o comparable con un país como México.

Dos, se tiene que reajustar en término de las medidas o de la evolución, que no depende únicamente del país, sino de lo que sucede alrededor. El Sr. Morales ha mencionado, somos el epicentro regional de la enfermedad, obviamente dependemos también de la interacción con los otros países: Estados Unidos en el norte, donde tenemos una reactivación; Brasil; Perú; Chile; Colombia, que ahora entran en la temporada de invierno.

Eso va a suceder, una superposición, una consecución de varios virus respiratorios que también van a complicar la situación. Vamos a necesitar pulir el modelo de proyecciones, que va mejorando conforme vamos avanzando y conociendo la enfermedad, el virus, el comportamiento, y lo que está sucediendo alrededor nuestro. Es importante saber que este modelo va mejorándose conforme va avanzando, es más preciso, más cerca vamos de la fecha esperada de decline o estabilización de la curva.

El segundo punto fundamental, dado que no tenemos este “background”, este antecedente histórico, es la calidad de la información, y no solo la cantidad de la información, aquí nos basamos esencialmente en el número de casos nuevos, positivos, y la oportunidad de la entrega de esta información. Y observamos un número muy importante de casos sospechosos en el país – más de 75 mil casos en espera de confirmación – y por lo tanto este desfase dificulta las proyecciones porque normalmente nos basamos en casos nuevos por día, pero sobre un periodo, un umbral de dos o tres periodos de incubación. No es que baje un día y ya estamos en estabilización o decline, sino que tenemos que ver las tendencias. Y estas tendencias, si no hay una calidad absoluta de la información crucial, que es el número de casos, si hay este desfase, también va a dificultar la expresión de estos modelos de predicción.

CINU: Hubo polémicas respecto al número real de casos de COVID-19. Según varios estudios independientes la cifra de casos reales sería muy superior a lo que hemos registrado a la fecha. ¿Cuál es la visión de OPS/OMS sobre esta cuestión?

Dr. Jean-Marc Gabastou: En todos los países nos enfrentamos a esta diferencia entre los números oficiales, que son los comprobados, basado en evidencia, que un caso positivo que presenta el cuadro clínico compatible con la definición de caso está hospitalizado, fallece, y entonces una información precisa que tenemos, y es lo que sucede en el país, estamos hablando de 32 mil defunciones hospitalarias o que han recibido atención médica.

Por lo tanto, no son la totalidad de las defunciones. Y eso todo el mundo lo sabe en este país, tanto la población, como las autoridades nacionales. Sin embargo, es un indicador preciso porque son constatables. Ahí, dentro de esta precisión, sabemos que hay más o menos 5 mil casos de fallecimientos que están en espera de la confirmación de su positividad, la muestra está en proceso, que son más o menos 2 mil. Hay también unas 3 mil defunciones que no tienen muestra y por lo tanto no van a tener un diagnóstico, y ahí están en espera de una dictaminación de positividad basada en una asociación clínica y epidemiológica, lo que forma parte de la definición de caso que está aprobada por el Consejo Nacional de Vigilancia Epidemiológica, que es el órgano que define ese tipo de decisiones.

Por lo tanto, eso está en proceso. De manera paralela, con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), aquí en primera exclusividad les estamos dando la información que estamos trabajando con las autoridades federales y estatales en la organización de un curso de capacitación en el llenado correcto de los certificados de defunción que están a cargo de los médicos tratantes.

Por lo tanto, vamos a responder, también, a una solicitud de las autoridades tanto federales como algunos estados que nos están pidiendo este apoyo, entre ellos la Ciudad de México, para que los certificados de defunción sean llenados correctamente y que se puedan transmitir a los registros civiles correspondientes para emitir el acta de defunción que es un instrumento legal necesario. Eso va a mejorar la sensibilidad, la especificidad de la notificación.

Pero hay otro elemento que se está implementando en el país que es la evaluación, una herramienta también de la Organización Panamericana de la Salud que se va a aplicar al país, una herramienta de evaluación del exceso de mortalidad en el marco de la crisis COVID-19 y asociado con todas las causas de muerte. ¿Qué significa eso? Tiene dos objetivos: calcular la diferencia de mortalidad entre un año y el otro para el mismo periodo, que nos va a dar cifras que más o menos deberían estar alrededor del doble de lo que ha sucedido a nivel hospitalario. Estamos hablando de defunciones en el hogar, defunciones en la calle, defunción asociada indirectamente con el COVID o asociada con el confinamiento: violencia intradomiciliaria, violencia familiar, pero también el aumento de la delincuencia y ese tipo de causas de muerte.

Pero no únicamente. La crisis de COVID-19 ha puesto en riesgo todo el monitoreo y la atención de otras enfermedades no obligatoriamente infecciosas, sino no infecciosas. Sabemos los factores de riesgo, la morbilidad tan alta en este país: hipertensión, diabetes, enfermedades crónicas respiratorias que podrían sufrir del exceso de concentración de los esfuerzos en COVID-19 y ahí vamos a identificar este tipo de exceso de mortalidad indirecta.

Por otro lado, también hay caras felices que tenemos que mencionar: el confinamiento ha reducido la movilidad y por lo tanto hay una reducción de la muerte por accidente de tránsito, que este instrumento también nos va a permitir identificar. Estaría disponible en más o menos un par de semanas, vamos a tener las primeras estimaciones.

Pero tiene otra ventaja el instrumento: de monitorear en tiempo prácticamente real el comportamiento de la enfermedad por federación y más aún por municipio o jurisdicción porque, como lo vimos en el ejemplo anterior, este país no es uniforme, sino tiene una enorme diversidad y necesitamos en este momento un instrumento muy preciso para toma de decisiones en tiempo real, significa que sea un sistema complementario a los otros sistemas de vigilancia vigentes, lo suficiente reactivo que nos alerte para la toma de decisión y la intervención flechada: grupo de riesgo, áreas geográficas, comunidades, etcétera, y ahí inmediatamente tratar de contener el brote o la reactivación, la reemergencia de la enfermedad en tal o tal jurisdicción.

CINU: La transición a semáforo naranja ha hecho a muchas personas relajar las medidas. ¿Cuáles son las recomendaciones de OPS/OMS que cierta situación de paso de rojo a naranja justifica la reapertura de restaurantes?

Sr. Cristian Morales: Una pregunta muy importante, efectivamente. Y hay que decir que el sistema de semaforización es un sistema que no es propio de México. Hay muchos países que lo están utilizando, un sistema que puede ser muy efectivo. Puede ser, digo, porque depende mucho de la comprensión que tiene la comunidad, que tenemos todos nosotros, de la significación de los colores.

Efectivamente hay un desafío en este tema, que observamos en la situación que se está viviendo en México, en general, respecto primero de la comprensión de lo que significó el fin de la Jornada Nacional de Sana Distancia el 31 de mayo, el paso al sistema de semaforización a partir de ahí y luego el cambio de un color a otro en las últimas semanas, y según las diferentes entidades federativas.

En ese sentido conviene recordar que cuando el semáforo está en rojo estamos hablando de máxima alerta, de cuidados máximos que hay que tener. Cuando el semáforo está en naranja estamos hablando de la preparación y los ajustes necesarios que hay que hacer para mantener limitada la transmisión de persona a persona y prepararse, ya sea para la luz amarilla o para tener que volver a la semaforización roja, en caso de que la transmisión no ceda. El amarillo por supuesto es el que da más esperanzas hacia el retorno y el verde la nueva normalidad a la que todos tenemos que ir eventualmente acostumbrándonos.

En términos de las actividades que se puede o no realizar, se van dictando según avance del color del semáforo del rojo al verde: medidas de salud pública y medidas en el trabajo y medidas laborales, en términos de actividades esenciales y no esenciales, medidas respecto de los espacios abiertos y los espacios cerrados, las personas vulnerables y por supuesto las actividades escolares, según cómo va variando de rojo a verde estas van cambiando en términos de su nivel de aplicación y de lo estricto o no que tenemos que ser.

Y para dar ejemplos concretos conviene recordar que cuando estamos en un semáforo naranja o en un semáforo rojo, los gimnasios tienen que estar cerrados en el caso del semáforo rojo, por ejemplo. En el caso del semáforo naranja, abiertos con un aforo de 50%. Los cines tienen que estar cerrados en rojo, igual que los centros comerciales, las iglesias o lugares de culto. Los bares, las discotecas, también tienen que estar cerradas en rojo y en naranja, mientras que los lugares de culto y los centros comerciales pueden abrir con un aforo de 25%.

Escuchamos ayer que Ciudad de México empieza este proceso de apertura de los centros comerciales, en donde se pide que la gente, por ejemplo, no pase más allá de una hora dentro del centro comercial y que sea una sola persona por familia que vaya al centro comercial, si se tiene que ir. Los hoteles cuando estamos en rojo tienen una posibilidad de abrir con una capacidad máxima de 25%, manteniendo los lugares comunes y los restaurantes cerrados, y esto pasa a 50% cuando estamos en naranja.

Lo mismo con los restaurantes que sólo pueden entregar comida a domicilio cuando estamos en rojo y pueden atender con 50% de aforo cuando pasamos a naranja. Los servicios de barbería, peluquería, en semáforo en rojo sólo se puede hacer como servicio a domicilio y el naranja con cita con un aforo de 50%.

Vale la pena detenerse en esto un momento y recordar que en los espacios públicos, los parques por ejemplo, el aforo en rojo es de 25% y las áreas infantiles están restringidas, cerradas, y sin embargo cuando vayamos a naranja ya pueden abrirse a 50% de aforo. Los supermercados 50% de aforo en rojo con una persona por familia y 75% cuando pasamos a naranja. Los juegos deportivos se mantienen a puertas cerradas tanto en rojo como en naranja.

Entonces para concluir esto es importante entender que no significa efectivamente cuando estamos pasando de rojo a naranja que ya estamos en verde, significa lo que significa: el color naranja tiene estas implicaciones que yo vengo de mencionar y ¿cuáles son los indicadores que nos permiten pasar de un color a otro? Son principalmente cuatro grandes indicadores: la ocupación hospitalaria de la red de que atiende las enfermedades respiratorias agudas y la tendencia de esta ocupación hospitalaria. Es decir, primero el porcentaje de ocupaciones de camas hospitalarias para COVID-19, nos permite visualizar una foto de lo que está sucediendo en cuánto está el porcentaje de ocupación de camas y cuando hablamos de tendencia es cómo ha venido evolucionando. ¿Ha venido evolucionando hacia la baja o ha venido evolucionando hacia arriba o está estable?

Un tercer indicador, que combinado con los otros nos permite pasar de un color a otro, es la tendencia que se observa respecto de los casos de COVID-19 en los últimos 14 días. Estos son principalmente los casos activos, estos son los que más nos tienen que ocupar en términos tanto de la dinámica de impacto sobre la ocupación de camas como sobre las cadenas de transmisión. Y, por supuesto, el cuarto es el porcentaje de positividad de COVID-19, es decir, cuántas pruebas salen positivas de las personas a quienes les hacemos las pruebas.

Entonces, hay criterios específicos con respecto a cada uno de estos indicadores que nos van mostrando cómo ir evolucionando y cuáles son entonces las grandes medidas que hay que tener en cuenta hoy día para la población cuando estamos en rojo y en naranja, que es la situación de todos los estados de la federación mexicana es, primero que nada, si estamos en rojo o en naranja y no tenemos que salir de la casa, pues quedémonos en casa.

Si estamos obligados a salir de la casa, mantengamos la sana distancia. Si no podemos mantener la sana distancia, por ejemplo, cuando usamos el transporte colectivo, cuando subimos al camión, cuando vamos en el metro, pues usemos un cubreboca. ¿Cuál cubreboca? Un cubreboca que tenga tres telas y que nos permita proteger a los demás de la posibilidad de contagio en caso que nosotros estemos infectados. Efectivamente, recordemos que: en caso de que nosotros seamos portadores del SARS-CoV-2, los cubrebocas no nos protegen a nosotros: protegen a los demás de nosotros. También ese cubrebocas tenemos que usarlo bien, tenemos que saber manipularlo, tenemos que evitar manipularlo lo más posible, acercar lo menos posible nuestra mano al cubrebocas, en nuestros dedos donde pueden estar las gotículas que contienen las partículas en donde se deposita el SARS-CoV-2 y pueden entrar a nuestro organismo por la boca, por la nariz, por los ojos, entonces eso es muy importante: lavarse las manos.

Es indispensable lavarse las manos con agua y con jabón, de preferencia, cuando estamos movilizándonos y no podemos acceder a agua y jabón, con gel alcoholizado. Las manos bien lavadas como ya lo hemos visto, como ya lo hemos aprendido, no es solo un chorro de agua y ya pensamos que estamos listos, sino que tenemos que frotarlas adecuadamente y durante un espacio de 30 a 50 segundos, 1 minuto, para deshacernos de esas partículas. Entonces, nuevamente, mantener sana distancia, mantenernos informados de las medidas que hay que tomar, usar el cubreboca sabiendo que no nos protege a nosotros pero que protege a los demás y como una medida integral; estas son las medidas que recomendamos para evitar contagiarnos.

CINU: ¿Qué medidas deben tomar los empleadores?

Tienen que aplicar toda una serie de medidas que permitan la protección de los trabajadores. En el sitio web de la Secretaría de Salud y también del IMSS se pueden encontrar de manera específica cuáles son estas medidas. Pero estas medidas tienen que ver primero que nada con la necesidad de proteger a los trabajadores porque justamente son ellos los que van a permitir que la actividad económica pueda desarrollarse adecuadamente, entonces esa preocupación por los trabajadores tiene que ser fundamental.

¿Cómo proteger a los trabajadores? Primero informando, un trabajador informado, igual que una población informada, es un trabajador que va a tomar las medidas de precaución que necesita para disminuir la posibilidad de contagiarse de SARS-CoV-2 y desarrollar la COVID-19.

Hay medidas que tienen que ver con la estructuración física de los procesos de producción, para tratar de mantener la sana distancia o poner barreras con plástico o con micas, etcétera, dentro del proceso productivo para evitar la posibilidad de que esas gotículas, por las cuales se transmite el SARS-CoV-2 circulen, la ventilación, la higiene del lugar de trabajo son fundamentales. El SARS-CoV-2 puede depositarse en las superficies sólidas, en el metal puede llegar a durar 72 horas, entonces una medida importante, una inversión importante que hay que hacer es la higiene del lugar de trabajo, la aireación es muy importante también, mantener los conductos de ventilación adecuadamente higienizados.

Medidas también importantes que se puedan tomar tienen que ver con las medidas administrativas. Es decir, que si el trabajador, por ejemplo, siente alguno de los síntomas de COVID-19 que sabemos son: fiebre, tos seca, falta de olfato, dificultad para respirar, dolores articulares, dolores musculares, si siente alguno de estos síntomas, que pueda sin temor a perder su empleo avisar y quedarse en casa porque de esa manera va a protegerse él, va a proteger a sus compañeros de trabajo y va a proteger su fuente de trabajo.

Entonces también ahí hay que flexibilizar, ojalá, las medidas administrativas que permitan llevar adelante esta importante actividad que es la actividad económica fundamental de manera segura en el marco de esta pandemia, en donde lamentablemente seguimos estando en México en una situación de alta complejidad, de alto riesgo, semáforo rojo para casi la mitad de las entidades federativas y semáforo naranja para un poco más de la mitad.

CINU: Regresando un poco a las recomendaciones sobre el cubreboca, ¿cuánto tiempo debe de durar? Si uno sale a correr, ¿debe traerlo puesto o no?

Dr. Jean-Marc Gabastou: Sí, y lo vamos a comentar una y otras veces porque es un elemento fundamental de la mitigación y de la reducción de la transmisión de persona a persona. Sabemos que es un virus que se transmite a través de las vías respiratorias, un virus respiratorio por definición y por lo tanto la transmisión se hace de persona a persona a través de la respiración, al hablar, estornudar o toser, en la gran mayoría de los casos. Sin embargo, todas las superficies, las manos que han estado en contacto con excreciones, fómites, también constituyen una vía de transmisión de persona a persona.

Por lo tanto, se deben aplicar sistemáticamente el lavado de manos como lo que acabamos de describir anteriormente. La primera medida para evitar la transmisión de persona a persona es el respeto de la sana distancia y en este país hubo una enorme campaña a favor de la famosa Susana Distancia.

Sin embargo, en algunas condiciones necesitamos otro escudo, que es el cubrebocas, y hay tres tipos de cubrebocas. Primero los cubrebocas o respiradores de alta eficiencia que filtran un 95% de las partículas, esencialmente las que están entre 0.1 y 0.3 micras, suficiente para nuestro nuevo coronavirus. Estos respiradores de alta eficiencia son para proteger a las personas que van a entrar en un contacto íntimo con el paciente a través de intervenciones que llamamos invasivas o agresivas, tales como la toma de muestra, la intubación para la ventilación y/o el trabajo en un ambiente muy promiscuo como es la Unidad de Cuidados Intensivos donde hay una saturación de partículas virales en el aire, esto significa partículas más chicas que se transmites vía aerosoles que pueden transmitirse en ese tipo de ambiente confinado (UCI).

Por lo tanto, estas mascarillas, estos respiradores, se dirigen en prioridad al personal de salud que atiende íntimamente a esta persona o al personal de laboratorio que procesa muestras con altas concentraciones de virus y que puedan en el procesamiento generar aerosoles.

Dos, para la transmisión “normal”, digamos, por las vías aéreas del virus a través de gotículas que se excretan al momento de hablar, de estornudar, de respirar y/o de toser se recomienda para el paciente llevarse una mascarilla médica o más comúnmente conocida como mascarilla quirúrgica. Esta mascarilla es para el paciente y para proteger a los demás. Esta mascarilla, dado que no es hermética, contrario al respirador N95 o FFP2, que es hermético y por lo tanto el aire pasa por el filtro que acabamos de describir. En este caso, ahí el aire pasa por los lados y por lo tanto no protege a la persona, sino protege a los demás de las proyecciones al hablar, toser, estornudar y/o respirar. Y, por lo tanto, deben cubrir tanto la nariz como la boca, de la arista de la nariz hasta el mentón.

Cuando tenemos hospitalización en el domicilio tanto el paciente como el personal de atención, la enfermera que lo visita diariamente, o la persona (un familiar) que lo atiende, deberán llevarse la mascarilla quirúrgica y/o médica según la nombramos. Este principio aplica también en el hospital. Y ahí yo me protejo y tú me proteges, es un gana-gana entre las dos personas, el paciente y el personal de atención.

Ahora, existe un tercer grupo de mascarillas que se llaman “no médicas” o mascarillas o cubrebocas de tela, y que tienen características muy bien definidas (tres capas), la OMS acaba de emitir recomendaciones al respecto. Y eso se debe respetar, y las características de este producto podría ofrecer la oportunidad de creación de una microindustria en el país, que fabriquen insumos estandarizados y seguros. Se trata del control de la fuente, se dirige a la persona, para proteger a los demás: me protejo, te proteges y nos protegemos ambos.

La primera capa interna del cubreboca no médico debe ser absorbente, de algodón, la segunda intermedia es totalmente hidrofóbica para evitar que las gotículas se diseminen y ahí estamos hablando de material como el polipropileno. La capa externa es impermeable, ahí tenemos derivados de poliéster. Estas son lavables y deben lavarse todos los días.

Y ahí entra otro componente, que es el componente ambiental y usted habló de corredores, de personas que hacen bicicleta al aire libre, pueden muy bien usarlas, pero en realidad, y lo vamos a ver en una siguiente intervención, son recomendables para lugares cerrados donde hay un riesgo de romper la barrera de la sana distancia, 1.50 m., lo vamos a ver más adelante. Entonces, estos cubrebocas deben cumplir con estos criterios de tres capas, y no cualquier capa, son lavables, por lo tanto, estamos trabajando en un proyecto con la Ciudad de México para asociar el cuidado de las personas, la sana distancia, la reducción de la transmisión de persona a persona y la salvedad del ambiente a través de la recomendación de este tercer tipo de cubrebocas.

Y ahora hablemos de las medidas de prevención que hay que tomar cuando no podemos acatar la sana distancia, por ejemplo, en el transporte público.

Ahí vamos. No solo los cubrebocas, y voy a regresar sobre el tema de las personas vulnerables, personas de más de 60 años, adultos mayores, pero también personas que tienen comorbilidad o factores de riesgo. Los conocemos: diabetes, hipertensión, obesidad, antecedentes de enfermedades crónicas o de inmunodepresión, enfermedades asociadas como lupus, problema de sistema inmunitario, etcétera. Ahí sí se recomienda que ellas lleven ese tipo de cubrebocas, estamos hablando ahí más bien en el domicilio o cuando se encuentran con personas o en el lugar de trabajo, donde eventualmente estamos más cercanos, más promiscuos los unos de los otros y obviamente en lugares donde lamentablemente no se puede garantizar la sana distancia.

Ahí vemos el metro, vemos los buses de transporte público, pero hay también otros lugares como las cajas de los bancos, de los supermercados y luego veremos lo que suceda cuando se abran las salas de espectáculos; teatros, cines, conciertos, etcétera. Y ahí sí se recomienda llevar estos cubrebocas de tres capas con el mismo principio: te protejo y me proteges porque es un control de la fuente. Las evidencias sobre la protección de la persona son limitadas, pero sí van a ser efectivos cuando ambos con nuestro interlocutor llevamos los cubrebocas con el mismo principio.

Hay una sinergia ahí, pero un tema que es muy importante, y vamos también ahí a repetir hasta la saciedad: el porte de cubrebocas no nos exime de las medidas de higiene básica, lavado de mano, etiqueta de tos y obviamente tratar en la medida de lo posible de conservar la sana distancia, que estemos en un lugar cerrado como en lugar abierto, y ahí también saber, y es importante mencionarlo que estos cubrebocas no me protegen sino que protejo a los demás y, por lo tanto, que no tenga yo una falsa seguridad de protección y que rompa las barreras de higiene y/o de sana distancia.

CINU: Para evitar que el impacto de COVID-19 en la salud y bienestar de niñas, niños y adolescentes sea visible, ¿qué medidas se proponen?

Sr. Cristian Morales: Comencemos primero por dar algunos datos de lo que sabemos que está sucediendo con los niños, niñas y adolescentes. A fecha del 5 de julio habían un poco más de 6 mil casos confirmados de niños, niñas y adolescentes con COVID-19; mil 741 de ellos eran niños o niñas de 0 a 5 años; mil 559 de 6 a 11 años; y 2 mil 912 de 12 a 17 años. Lamentablemente también tenemos que indicar que ha habido 109 defunciones.

Entonces, primero que nada, realmente el COVID-19 no exenta de impacto a los niños, niñas y adolescentes en términos directos, en términos de enfermarse de COVID-19. Quisiéramos también aprovechar de expresar toda nuestra simpatía a las familias y a los amigos de esos 109 niños y niñas que lamentablemente fallecieron por COVID-19 en México. Esperamos que no siga habiendo fallecimientos en esta categoría de edad, pero lamentablemente la realidad nos indica que, como digo, nadie está a salvo de los impactos de la enfermedad.

Dicho esto, es importante también señalar que los diferentes efectos de las medidas para controlar la transmisión de COVID-19; el distanciamiento físico, la movilidad limitada, el cierre de escuelas, de centros de cuidado de niños y centros de trabajo, afectan directamente a los niños, las niñas y los adolescentes.

La magnitud de la epidemia, su rapidez, su letalidad, la incertidumbre y el miedo que produce frente a lo que desconoce tiene impacto en los niños, niñas y adolescentes.  Se alteran las rutinas y las relaciones sociales, se genera ansiedad, se puede generar también una inseguridad alimentaria en algunas comunidades.

Tenemos también evidencia de los impactos que significa alterar el ciclo de educación. La educación a distancia es muy interesante, nos vamos adaptando a ella, los niños tienen una gran capacidad de absorción a estas nuevas metodologías de educación a distancia, pero también sabemos que hay un porcentaje importante de los niños, niñas y adolescentes en México, en este país, que no tienen la posibilidad de acceder a esta educación a distancia y entonces se va rompiendo de manera dramática la capacidad de escolarizarse.

Pero la escuela no es solo educación. La escuela también son alimentos, la escuela es apoyo, es protección, es socialización y todo eso se ve interrumpido por el hecho que tenemos que mantener la escuela cerrada durante el tiempo que la pandemia nos indique que estamos todavía en color rojo o naranja en nuestro semáforo, incluso amarillo.

Hay mayor riesgo de violencia intrafamiliar, que afecta principalmente a las mujeres, pero tiene un impacto directo en los niños, hay evidentemente también afectaciones en los servicios de salud que afectan a los niños. Recordemos que existe la posibilidad de proteger a nuestros niños, niñas y adolescentes de múltiples enfermedades inmunoprevenibles. Es decir, de enfermedades que se pueden controlar con una vacuna, prevenir con una vacuna.

Cuánto quisiéramos hoy día contar con una vacuna contra el SARS-CoV-2, contra la COVID-19 y no podemos hacerlo. Sin embargo, tenemos muchas vacunas que nos pueden servir para proteger de enfermedades que pueden ser también mortales.

Tenemos entonces que preocuparnos de que las tasas de cobertura de vacunación, el porcentaje nacional, no caigan. Hemos visto en China que se llegó a desplomar la tasa de cobertura de vacunas a 20 por ciento en algunas regiones de las más afectadas, en el primer brote epidémico.

En Europa ha habido situaciones similares, entonces tenemos que cuidar eso. Hay una reasignación del personal porque hay una reconversión hospitalaria que es importante hacerla, pero tenemos que mantener los servicios esenciales y, en particular, los servicios esenciales hacia las personas que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. Y entre ellos están las mujeres embarazadas; están los niños, niñas y adolescentes; están los adultos mayores; por supuesto que están las personas que viven con hipertensión, con diabetes, con VIH y con otros padecimientos que también hay que seguir atendiendo.

Sabemos lo que necesita un niño o una niña para alcanzar un desarrollo saludable, necesita una nutrición adecuada, necesita una atención receptiva, necesita protección y seguridad, necesita oportunidades para el aprendizaje temprano y necesita estar en buena salud. Todos estos elementos se han visto afectados de manera directa o de manera indirecta por la epidemia. Es muy importante, entonces, buscar la forma de mitigar los efectos sobre esta población tan importante para todos nosotros.

El sobrepeso y la obesidad en los niños y las niñas mexicanas es un problema gravísimo, México es el segundo país del mundo, si no el primero, con mayor porcentaje de sobrepeso y obesidad en sus niños y niñas. Quien dice sobrepeso y obesidad dice hipertensión, dice diabetes, dice cáncer, dice enfermedades cardiovasculares, que como hemos explicado y como ya lo sabemos todos son todas condiciones que ponen aún más en riesgo a quien adquiere COVID-19. Son, entonces, procesos que hay que cuidar, la alimentación sana, la alimentación saludable, es fundamental.

Muchas veces tenemos tendencia a calmar la ansiedad de los niños entregándoles comida chatarra, comida de alto valor energético o bebidas de alto valor energético que les producen algún grado de satisfacción inmediata o en el corto plazo, pero generan problemas muy graves para la salud de esos niños y niñas. Entonces tenemos que cuidar la alimentación, tenemos que equilibrar las medidas de control de la pandemia para minimizar el impacto del distanciamiento físico y de las restricciones de movilidad en los niños, niñas y adolescentes.

 Y, en particular, en las familias de bajos ingresos y alto riesgo. Debemos ampliar los programas de protección social para llegar a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables. Los niños, niñas y adolescentes en situación de calle; los niños, niñas y adolescentes en situación de migración tienen que ser prioridades puntuales y en donde hay que, ya sea ampliar o redefinir o definir nuevos planes de protección social o programas de protección social.

Hay que priorizar la continuidad de los servicios de salud. Ya lo expliqué: no hay que dejar de lado la vacunación, por ejemplo, por mencionar solo uno. La educación y los servicios de protección social con foco en la equidad de acceso, sabemos también que en México existen programas que son muy buenos, con muy buen desempeño, que son muy efectivos, pero que lamentablemente no llegan a todo el territorio. No llegan a todas las comunidades, entonces es el momento de hacer un esfuerzo para ampliarlos.

Hay que brindar apoyo práctico a los padres y a los cuidadores de los niños. Si nosotros tenemos ansiedad frente a la incertidumbre que genera la pandemia fácilmente podemos imaginarnos lo que esto conlleva a niños y niñas muy pequeños de 3, 4, 5 años; y por supuesto a los adolescentes. Todos tienen la necesidad de recibir información, de recibir apoyo y una manera, también, de apoyar a los niños, niñas y adolescentes es apoyando a los padres y a los cuidadores.

Hay que procurar herramientas para ayudar el aprendizaje, decíamos cuán importante es no romper el ciclo educativo porque eso tiene impacto a corto plazo, pero tiene impactos también muy dramáticos en el mediano y largo plazo, en términos del potencial de desarrollo de nuestros niños, niñas y adolescentes.

Hay que brindar oportunidades para que las opiniones de los niños, niñas y adolescentes sean escuchadas, sean tomadas en cuenta, tenemos que implicarlos en las tareas del hogar, tenemos que implicarlos en la dinámica que estamos viviendo todos por primera vez de quedarnos en casa por tiempos más prolongados, vivir la cuarentena, vivir con alguien que tiene COVID-19 en la casa, aprender de esta nueva realidad.

Hay mucho que podemos hacer y estoy seguro de que si nos implicamos todos: el gobierno federal, los gobiernos estatales, municipales, la sociedad civil, pero sobre todo las familias y las comunidades, vamos a lograr mitigar el impacto de la COVID-19 en nuestros niños, niñas y adolescentes.

CINU: ¿Algún comentario final?

Sr. Cristian Morales: Quizás el mensaje más importante de este momento para todo México, pero en particular para las entidades federativas en donde se está observando una cierta estabilización de la curva, es: recordemos que esta estabilización no sabemos qué dirección tomará, esperamos todo que sea una estabilización para empezar a bajar, pero también puede ser una estabilización que nos lleve hacia arriba de nuevo, por lo tanto, el mensaje es “precaución”.

Tenemos que implicarnos todos en romper las cadenas de transmisión en cuidarnos, en protegernos, en proteger a nuestros seres queridos, en entender la importancia de seguir las indicaciones del sistema de semaforización rojo es máxima precaución, naranja es alto riesgo no es verde. Rojo no es igual a verde, naranja no es igual a verde, tenemos que seguir protegiéndonos, tenemos que seguir contribuyendo entre todos para vencer este desafío.

Quisiera por último terminar haciendo un tremendo reconocimiento, un gran reconocimiento no sólo a quienes están conduciendo las medidas para luchar contra la pandemia de COVID-19, sino que, sobre todo, al pueblo mexicano porque sabemos que la mitad de los mexicanos tienen que salir día a día a trabajar para poder sobrevivir y pese a eso, se ha logrado desplazar el momento del pico de la epidemia, se ha logrado con eso ganar tiempo para poder comprar más equipamiento de protección personal, para poder comprar y adquirir nuevos ventiladores mecánicos, para poder reconvertir los hospitales y evitar que el sistema de salud colapse. Ese es el gran reconocimiento, el futuro nos dirá y el comportamiento de todos y cada uno de nosotros nos dirá, si hemos logrado dejar atrás la pandemia de COVID-19 sin un colapso del sistema de salud.